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Dr. Diego Pla

MN 111973 MP 451259

Especialista en Ortopedia y Traumatología

Cirujano artroscopista. Cirugía de Rodilla, Hombro, Cadera

CONSULTORIO: Centro de Ortopedia y Traumatología de San Isidro (CTO)

Tel.: 4743.1425

Bota ortopedica walker

La bota ortopédica Walker es un dispositivo que se utiliza para sustituir la utilización de yeso cuando se lleva a cabo un tipo de tratamiento funcional que conlleve la inmovilización del tobillo. Esto suele indicarse para la recuperación de lesiones tales como torceduras de tobillo, esguinces, distención o rotura del tendón de Aquiles, entre otras afecciones que pueden darse en la región del tobillo y el pie. El diseño de las botas ortopédicas Walker viene con una funda removible en su interior de material de velour acolchada, que otorga un alto confort en el calce, así como también una mayor higiene, ya que esta funda permite ser lavada.

bota ortopedica walkerEste tipo de dispositivo de ortesis limita el desplazamiento del hueso o de la articulación lesionada. Existen, de modo general, dos tipos de lesiones que pueden darse en los tobillos, estas son las lesiones de las partes blandas, llamadas generalmente esguinces, distenciones, etc., o las lesiones esqueléticas, que son las fracturas óseas. Las lesiones de las partes blandas pueden ser de importante gravedad, al igual que las de las óseas. Las mismas corresponden a los ligamentos y la capsula articular, y la magnitud e intensidad de la lesión varía de acuerdo al tipo de traumatismo vivenciado. Según la magnitud del daño, pueden ser entorsis o esguinces. El primer tipo es una lesión de magnitud menor, se da una distensión capsulo-ligamentosa pero sin aparición de una ruptura en las fibras. Es un cuadro doloroso para quien lo padece y por lo general no se presenta equimosis en el lugar lesionado.

En el caso de los esguinces se presentan lesiones que incluyen desgarros de magnitud variable en el aparato capsulo-ligamentoso de la articulación del tobillo. La gravedad puede variar entre un desgarro parcial del ligamento, hasta la casos mas extremos en donde se presenta la destrucción completa del aparato capsulo ligamentoso de la articulación. En estos casos se presenta una ruptura en los ligamentos externos, así como también los internos, llegando en algunos casos a afectar la membrana interósea. Se distinguen 3 grados de gravedad de los esguinces, en el grado 1 hay una ruptura parcial del ligamento externo o interno, en el grado 2 hay una ruptura del ligamento pero sin la aparición de signos clínicos de subluxación de la articulación.

El grado 3 se trata de una esguince muy grave, en los cuales se hallan signos clínicos de desgarro del ligamento interno, externo y aun de los ligamentos tibio peroneos. Suele acompañarse el cuadro de un desgarro capsular, esto es lo que produce que la articulación sufra una lesión grave en la estabilidad. Generalmente para los tipos de lesión de las partes blandas es que son indicadas las botas ortopédicas, en algunos casos incluso para cierto tipo de fracturas óseas también pueden ser indicadas. En otros casos incluso aunque no haya habido fractura, la lesión puede requerir la utilización de un tipo de inmovilización mas pronunciada, por medio de la colocación de un yeso. En los casos de haber lesión de la articulación, la misma suele proceder a partir de un forzamiento del tobillo, que de acuerdo a su gravedad, variara el tipo de lesión.

 

Para distensiones, esguinces y rotura de ligamentos

El mecanismo de acción se inicia cuando el tobillo es llevado a la realización de un movimiento de inversión o eversión forzada, con un grado de mayor o menor violencia. Esto produce que los ligamentos internos o externos sean distendidos de manera progresiva. Si el desplazamiento prosigue, sucede que la resistencia del ligamento se ve sobrepasada, provocando como consecuencia el desgarro parcial o total del mismo, tanto en su continuidad o en algunas de las zonas de inserción ósea, que es lo que se presenta de manera mas frecuente. Esto provoca el arranque de un pequeño segmento óseo de la zona de inserción, y este es el tipo de lesión que se puede detectar en una radiografía. En el caso de que el movimiento lateral de inversión o eversión continúe, al desgarro de los ligamentos del tobillo se agrega el desgarro de la cápsula articular y de las fibras de la membrana interósea. Cuando esto es llevado a un grado máximo, lo que sucede es que el astrágalo es arrastrado a un movimiento de rotación externa o interna; de esta forma al girar ofrece un mayor diámetro transversal a la ajustada mortaja tibio-peronea.

Lo que sucede consecuentemente es la apertura de la articulación junto a la ruptura de los ligamentos tibio-peroneos inferiores, generándose de esta manera una diástasis tibio-peronea. Al presentarse este tipo de lesión, debe considerarse que debió haber sucedido un grado de desplazamiento del astrágalo, con las características de una sub-luxación. Si aún siguiera el movimiento de inversión o eversión, lo que puede suceder es que el astrágalo choque contra el maleolo tibial y lo fracture, produciéndose la inversión del pie, o que en un movimiento ya sea de inversión o rotación, el astrágalo arrastre al maleolo peroneo al cual se encuentra sujeto por los ligamentos produciendo su fractura, que generalmente se da por encima de la sindesmosis, denominada fractura supra-sindesmal. Cualquiera sea el tipo de lesión producida en el tobillo, desde la menos grave (entorsis), hasta la más grave (luxofractura), por lo general tienen el mismo mecanismo de producción. La diferencia suele encontrarse, con ciertos límites, en la magnitud de la fuerza que genera el traumatismo.